Editoriales

Todos los días, como portada del programa, leo un texto o el fragmento de un libro. Trato de hacer una selección de lecturas bellas y acordes a la temática prevista para el programa. He decidido compartir en el blog algunas de ellas, por si os resulta interesante poder consultarlas.

20 de marzo

Había una vez cuatro individuos llamados Todo el mundo, Alguien, Nadie y Cualquiera. Siempre que había un trabajo que hacer, Todo el mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho pero Nadie lo hizo. Cuando Nadie lo hizo, Alguien se puso nervioso porque Todo el mundo tenía el deber de hacerlo. Al final, Todo el mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho.

Anónimo

17 de marzo

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.

Gloria Fuertes

14 de marzo

A través de cuantas dimensiones deberemos pasar, y cuantas formas de vivir debemos probar en esta existencia? ¿Cuántos caminos tiene el hombre obligación de recorrer hasta llegar al punto donde decidió llegar?

El viaje es difícil, largo, a veces imposible: y a pesar de ello conozco pocas personas que se hayan dejado detener por estas dificultades. Entramos en el mundo sin saber bien lo que sucedió en el pasado, cuáles son las consecuencias que de ello se derivan, y qué es lo que nos puede reservar el futuro. Es como si nuestros padres estuvieran en una caravana – y, de repente, nosotros nacemos en mitad del trayecto.

Procuraremos viajar lo más lejos que podamos. Pero, mirando el paisaje a nuestro alrededor, sabemos que no será posible conocer y aprender todo.

Entonces, nos resta recordar todo sobre nuestro viaje para que podamos contar historias. A nuestros hijos y nietos, relataremos las maravillas que vimos y los peligros que corrimos. Ellos también nacerán y morirán, contarán sus historias a sus descendientes, y la caravana aún no habrá llegado a su destino.

La Reflexión – Loren Eisley

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