14 de febrero, San Valentín. Muchas parejas, en el día de hoy, aprovechan la ocasión para intercambiar regalos, decirse lo mucho que se quieren con postales y ramos de flores, disfrutar de una escapada o una cena y celebrar el amor.
No obstante, también son muchos los agentes que denuncian que este día es uno de los más consumistas del año, pues afirman que las grandes marcas y cadenas comerciales se lucran a costa de las personas enamoradas, mercantilizando sus sentimientos y haciendo aflorar en ellas unas necesidades forzadas e irreales, normalizando una manera de interactuar en las relaciones basada en el intercambio de objetos materiales y en la imposición del gasto.
Por mi parte, considero que el consumo responsable y consciente es, además de beneficioso para el pequeño comercio local, muy necesario para generar riqueza en una comunidad. El consumo y el gasto fomentan el intercambio de bienes y servicios creados por y para las personas, para satisfacer nuestras necesidades y también, por qué no, nuestros caprichos esporádicos.
Los empresarios y comerciantes de nuestra ciudad aprovechan esta fecha señalada para promocionar productos exclusivos, ofrecernos descuentos, decorar sus locales y escaparates con el fin de hacernos vivir una experiencia agradable y especial. Nos ayudan a romper por un momento con nuestra rutina diaria, nos animan a concedernos ciertos lujos, a disfrutar de pequeños placeres, a darnos un homenaje.
Os deseo a todos un feliz 14 de febrero y os animo a que realicéis uno de los gestos más bonitos y satisfactorios de la vida: hacer un regalo a un ser querido.
Hoy lo hemos comentado durante el programa: una empresa triunfa si todas las personas que forman parte de ella sienten que ese es su sitio. Soy consciente de que muchas personas no van a gusto a su lugar de trabajo, a mí también me ha pasado en otras ocasiones. Y creo que es algo que debería hacernos reflexionar: está claro que estamos haciendo algo mal. Solo tenemos una vida y avanza a 100 por hora, no podemos vivirla sin ilusión en las cosas que hacemos, sin poner nuestra alma en cada proyecto que emprendemos. Si no vas contento a tu trabajo, ese no es tu sitio; si tus trabajadores no son felices en tu empresa, cambia tu forma de hacer las cosas.
